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Té negro sabor trigo

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Posted by Sebastiana | Posted in , | Posted on miércoles, abril 07, 2010


El centro de la Ciudad de México tiene rincones y recovecos de lo más extraños. Calles enteras dedicadas a detalles insólitos, desde tornillos y tuercas hasta repostería antigua. Entre ultramarinos, lámparas de todos tamaños, vasos de licuadora y alebrijes gigantes encontramos el Barrio Chino, que no es más que la esquina de Independencia y Dolores, un par de tiendas dispersas y un arco con leones. La cuadra a la que corresponde es un andador repleto de restaurantes y tiendas que venden parafernalia oriental.

El local más grande y llamativo es justo el que se encuentra en la esquina. La oferta es interesante, pero los precios son de turista despistado. Unos pasos más adelante se pueden encontrar los mismos productos pero a un tercio de la cantidad.

Pantallas de papel, budas dorados y fideos de arroz rodean y conviven con el descubrimiento del día de hoy. En un refrigerador al lado de latas de jugo de Lychee, un tetrapack rojo de 375 ml. empezó a brillar mientras una voz sutil pronunciaba mi nombre. Volteé y ahí estaba: té negro frío. A pesar de los 15 pesos, que me pesó pagar, la experiencia valió la pena.

Realmente no puedo decir que reconocí el sabor a trigo, pero el té negro, una vez que con mi elegante popote tomé el primer trago, resultó de lo mejor, con todo y que estaba endulzado. No sé qué amé más, lo del tetrapack o la novedad del sabor a trigo. Lo que sí sé es que lo prefiero al Arizona, por mucho, y eso que amo el "sweet tea" de esa marca, me hace sentir que estoy en una novela de Faulkner.

Por otro lado, obviamente no entiendo nada de lo que dice la caja, pero a quién le importa. La marca es uni-president y viene de Taiwan. Si les interesa he aquí una dirección: www.uni-president.com.tw

Twinings: Indian Chai Voyage

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Posted by Alejo Cava | Posted in , | Posted on sábado, febrero 06, 2010


...which evokes the vivid colours and
aromas of an Indian Bazaar.

El té es una gran alternativa para los bebedores de café, específicamente el llamado negro, que es el peso pesado entre las variedades de la bebida. El Indian Chai de Twinings que consiste en una preparación de té negro, canela, cardamomo, clavo y jengibre es una buena recomendación para los aficionados de los tés con personalidad fuerte y balance aromático. Las distintas especias provenientes del subcontinente se mezclan entre sí de forma que se hacen casi irreconocibles, acompañan lealmente el sabor del té. Si su gusto por la amargura no es mucho, no debe esperar demasiado a sacar la bolsita de té rápido de su taza, ya que debido a la combinación entre té negro y especies, el té puede llegar a ser amargo en muy poco tiempo a diferencia de otras preparaciones que pueden esperar más tiempo en la taza caliente. Recomiendo tomarlo como deben tomarse los tés, sin azúcar, ni leche, ni crema ni nada o de lo contrario se pierden las sutilezas, pues para tal caso sería mejor tomar una infusión de frutas o té laggs con azúcar.


El té es muy expresivo, y los aromas nunca se diluyen del todo, quizá por eso me ha gustado tanto. También es fuerte, tiene el efecto similar a media taza de café, lo cual es útil para cuando uno quiere despertar un poco sin invocar todos los poderes de la cafeína. La primera vez que se prueba ciertamente puede parecer distinto o contrastante, pero ha resultado ser muy ameno con el paso del tiempo; un muy buen té negro de compañía. Este preparado es una prueba fehaciente de que al menos quedó una cosa buena del colonialismo inglés, permitiéndonos disfrutar en las más variedades latitudes de esta bebida ciertamente exótica con un marketing francamente aspiracional. Ya no sé que tanto de esta reseña resulta irónico, quizá acaso apenas una pizca de la fina especia, tal y como sucede en la misma preparación a la que me estoy refieriendo.

Harrods Fruit Flavour Tea: Mango with Flowers Loose Leaf

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Posted by Sebastiana | Posted in , | Posted on viernes, diciembre 11, 2009


"A rich black tea with ripe mango flavour".

Aquí reseñamos cualquier cosa... ¡Porque nos gusta quejarnos! Bienvenidos.

Como toda introducción respetable y decente requiere cortesía y buenos modales, usaré palabras bonitas para presentar la primera reseña: ¡Es que aaaaamo el té! Ok, de acuerdo, no fueron tan bonitas, pero es que en verdad lo amo. Aunque no hay que engañarnos, no todas las bolsitas de la despensa de su abuela son té, ni todo lo que venden sabe bien.

Desgraciadamente, nuestra experiencia con el té se relaciona con enfermedades y momentos poco halagadores de la vida cotidiana, lo aburrido de la manzanilla y lo común de la hierbabuena. Esto, como pueden inferir, es una verdadera tragedia, y ni se diga del té negro... todas las versiones comunes saben a jabón, ese sabor dulzón terrible que se pega en el paladar y amarga todo lo demás.

Para olvidar este espantoso recuerdo (querido lector, trate de evitar el té negro La pastora, ¡por lo que más quiera!), los invito a probar el té de mango de Harrods. Los extraños caminos de Dios, el destino, el cosmos o lo que más les guste, trajeron a mí este maravilloso té. Pero hay que tomar en cuenta un detalle: debe ser "loose leaf", porque los de bolsita saben más a té verde... Pero si les gusta más ese tono, adelante.

Por lo general, siempre que pruebo un té nuevo, aunque no pueda quejarme, no le encuentro nada novedoso, sólo agradezco que sepa a té y no a cartulina, las sorpresas desagradables no son nunca bonitas. Verán, era una mañana algo fría de noviembre, de esa especie que conspira con las cobijas para no dejarte salir de la cama, cuando, luchando infructuosamente contra el frío y el sueño, escuché a lo lejos el siempre alentador silbido de la tetera... Está bien, quizá no fue tan elegante, pero así se oye más bonito. Frente a mí, de pronto, apareció una latita verde con un diseño coquetísimo que amable me pedía (seguramente con tono inglés y todo) que probara su contenido. No pude negarme, como probablemente nadie prudente lo haría, y puse un poco a reposar en agua caliente. Después de un par de minutos me acerqué a la taza, porque el irresistible aroma del vapor que llegaba hasta a a mí me tenía tan hipnotizada que podría haberme convencido de forma inevitable de que era momento de matar a millones de personas. Por fortuna no soy una persona muy activa así me dispuse a comprobar si aquello correspondía al sabor. Muchas veces, sobre todo con este tipo de tés, no hay una relación demasiado fuerte entre la información del olfato y la del gusto. Tiende a ser decepcionante, pero en esta ocasión, para mi sorpresa, no hubo prometas rotas: ¡el té realmente sabe casi tan bien como huele! La única fuente de pesar vino cuando alcancé a ver el fondo de la taza... preludio terrible del gran final... Bueno, no hay nada que preparar un poco más no arregle, así que, obviamente fui por una segunda taza, y para quien crea que las secuelas nunca son buenas, debo avisarle que cuando se trata del té de mango, se equivoca rotundamente.

No entraré en detalles sobre el sabor, porque acabaré sólo diciendo mmmm... té... Mejor simplemente los invito a probarlo y quedar completamente hipnotizados como yo.