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Batman, 1966

7

Posted by Sebastiana | Posted in , | Posted on martes, diciembre 22, 2009


Actualmente, pasa todos los días en TCM y es quizá una de las más divertidas series de superhéroes. Adam West es el perfecto Bruno Díaz (porque deben aceptar que el doblaje es mucho más chistoso que el audio original) y el más ingenuo, y a la vez astuto, Batman. Con su traje moradito y sus orejitas chistosas pelea contra los mejores villanos- perdón, archi-villanos- no porque sean distintos de los que conocemos en otras adaptaciones, sino por quién los representa: Julie Newmar, Burgess Meredith, Cesar Romero, etc.

El señorito Tapia, o sease Robin o el joven maravilla, es como siempre su fiel compañero. Resuelven misterios, acertijos, trampas y trepan paredes con tanta elegancia como decoro, es decir, con la colección más atinada de chistes malos y forzados que pueda haber, de nuevo, gracias a la elocuentísima traducción. La versión original está llena de juegos de palabras y obviedades, pero el esfuerzo por hacerlos graciosos en español es aún mejor.

Definitivamente, mis momentos favoritos son las peleas. En cada episodio, una vez que logran agarrar a los malos con las manos en la masa, se arman los golpes al ritmo de ZONK!, PUFF!, BUM!, POW!, THWACK! y demás alegres onomatopeyas. Por supuesto, siempre hay un momento de duda en el que creemos que nuestro dúo dinámico perderá, pero nunca nos decepcionan, ni siquiera en aquellos episodios dobles que nos dejan en suspenso (¿Logrará Gatúbela culminar su malvado plan? ¿Podrá el Guasón acabar con el joven maravilla? Entérense mañana a la misma bati-hora y por el mismo bati-canal).

La verdad la trama de cada capítulo es simple y bien babosa, pero los detalles lo son todo. La Mansión Díaz y la Baticueva tienen el mejor equipamiento sin sentido del mundo. El botón de los tubos por los que bajan transformados en superhéroes está escondido en un busto de Shakespeare, y todo tiene letreritos indicadores, ¡con tanta tecnología podríamos confundirnos! Otra maravilla: el cinturón mágico de Batman. Siempre me he preguntado dónde le cabe tanta cosa y cómo es que siempre encuentra lo más adecuado para cada situación, desde antídotos universales contra cualquier cosa, hasta herramientas complicadísimas.

En fin, sólo dura media hora y lo pasan diario, véanlo. ¡GRACIAS TCM!

La tierra sin humanos, documentales de desaparición humana

3

Posted by Alejo Cava | Posted in , | Posted on lunes, diciembre 21, 2009


El año pasado se pusieron de moda estos documentales, existen dos series generadas por dos conocidas cadenas, la primera fue Life After People de History Channel y la segunda Aftermath: Population Zero de National Geographic. Utilizaré los títulos originales, porque en español algunas estaciones usan el mismo nombre (la tierra sin humanos) lo cual hace difícil diferenciarlas.
La historia de ambos documentales es la misma, de un día para otro desaparece la población humana de la tierra; no se brinda ninguna explicación al respecto ni importancia, ya que el objetivo del documental es mostrar lo que sucede después, dígase: ¿cómo sería la tierra sin humanos?
Mi parte favorita de ambos documentales es cuando apenas desaparecen los humanos, en Life After People muestran como se empieza a pudrir la comida porque deja de funcionar los refrigeradores de los supermercado debido a que las plantas eléctricas dejan se apagan. Population Zero es más gracioso aún, porque se toman muy en serio la hipótesis de que los humanos "desaparezcan" repentinamente, entonces describen como los aviones en pleno vuelo o que están a punto de aterrizar seguirán su ruta hasta chocar, lo mismo que autos, trenes, barcos, y todo transporte posible. No sé porque un documental se pone a calcular dichas posibilidades, pero lo que sí sé es que es absurdamente divertido.
Quizá pudieron plantear un escenario de gran pandemia o algo que acabe con nosotros que sea más verosímil, pero noté que en ninguno de ambos documentales quisieron detenerse demasiado tiempo con el problema de 6 mil millones de cadáveres y las implicaciones que eso tendría es decir algo bastante asqueroso de hipotetizar, imagine las descripciones: "los gatos y perros domésticos se servirían de sus viejos amos como manjares para sobrevivir." Ahí mi problema, estos documentales no acaban de estar ni en la ficción, ni en la realidad, pero quieren ser muy detallados en cuanto el proceso de deterioro de los restos de las civilizaciones humanas, salvo ese pequeño detalle de que somos seres físicos y no nos vamos a esfumar subitamente, ¿o sí?
Pero dejemos escapar ese problema, y sigamos con la historia. Los humanos se disuelven con el aire, y se narra como la naturaleza, por medio de flora, fauna y fenómenos naturales como tormentas y glaciaciones comienzan a borrar del mapa las huellas de las civilizaciones humanas. En lo personal me gustó más Life After People porque es más nihilista con respecto a nuestros vestigios, menciona como las señales de comunicación de radio y tele se desvanecerán en el espacio, pero que todo desaparecerá al final, Sic transit gloria mundi. Irónicamente, si algo queda serán los monumentos más antiguos: la muralla china y las pirámides de Giza, y uno moderno: el Monte Rushmore esculpido en granito solido en una montaña de Dakota del Sur, el monumento de peor gusto que a alguien se le pudo ocurrir con sus extraños anacronismos, genial legado se deja para la posteridad. Si hay suerte los chimpancés evolucionarán lo suficiente como para tener inteligencia, reconocer dichos vestigios y hacer simio-arqueología. Claro que si eso acontece un hombre del futuro podría aterrizar del espacio exterior y encontrarse con el Monte Rushmore y gritar: ¡Nooooooooooo! Esto si no es que los chimpancés no se esfuman también cuando inventen el Changistory Channel.
Life After People llega hasta los 10,000 años después de los humanos, y como Population Zero fue después quisieron llegar más lejos y se van hasta 25,000. Allí se deja la esperanza de que nuestros vestigios serán encontrados, pero no en la tierra sino en la luna donde ocurren pocos cambios debido a las condiciones del satélite. Algún simio espacial o civilización alienígena podría dar con el carro explorador de las misiones Apolo entre otras baratijas.
Vi ambos, cada uno dura dos horas, y como pueden imaginarse, los documentales me parecen harto entretenidos, aunque eso no signifique que sean magníficos. Lo considero como un ejercicio mental de desapego al género y a la civilización, que nos recuerda que somos algo que surgió del planeta: no algo distinto a él. Nuestras generaciones ya han nacido en medio de la civilización, y salvo aquellos que viven en zonas rurales, muchos de nosotros vemos a la naturaleza como algo ajeno y dominado. La relación del hombre con el entorno como lucha y señorío es algo que se da por sentado, olvidando lo muy difícil que fue lograrlo. Estos documentales intentan recordarlo pero embestidos de una culpa latente.
Pareciera que nos quieren hacer sentir mal por el daño que le hemos causado al planeta; nuestra deuda ecológica. Sin duda somos responsables, pero argumentando con el morbo y sentimientos de responsabilidad malsana no se llegará lejos para crear consciencia.
Aquellos que vivimos en ciudades continuamente deseamos apocalipsis, acaso más los capitalinos, debido al estrés y los reveses que conlleva el mundo moderno, añorando una vida más natural. Pero explotar nuestros deseos de destrucción masiva no van a resolver ningún problema, y esto es algo que podría molestarme de estas series, que pretenden mostrarse como serias, ecológicas y responsables, siendo que no lo son; no van más allá de una paradoja: ¿de qué sirve que veamos una vida sin humanos, si nunca la vamos a ver? Sin embargo, si el propósito del espectador es otro, esto cambia; si a usted le gusta la destrucción, la degradación total del mundo como lo conocemos, la restitución ecológica pero sin ninguna moral o enseñanza, la especulación ociosa, y sobre todo: lo que usted busca no es otra caso más que solo entretenimiento, entonces déjeme decirle una cosa... ¡estas series son oro puro!

Leave it to Lamas: el reality de Lorenzo Lamas

6

Posted by Alejo Cava | Posted in , | Posted on lunes, diciembre 14, 2009

¿Se acuerdan cuando las celebridades de categoría B empezaron a sacar sus reality shows familiares y de hecho era entretenido verlos? The Ousbournes se acabó hace como cinco o seis años, y ahora cada uno de los integrantes se mueve fuera y lejos de dicho formato que los puso en el mapa. Sharon tiene negocios, Jack adelgazó, Kelly casi ganó Dancing with the Stars haciendo una destacada actuación para su personalidad tipo Tom Boy y Ozzy sigue igual, gritando: "Shaaaaaron." Incluso Hogan agarró el final de la ola y se alcanzó a subir, logrando posicionar a su hija Brooke en los medios de la farándula. Sin embargo ese show duró poco tiempo, quizá porque el mismo Hogan aceptó que la modita había terminado. Incluso las conejitas de la mansión Playboy tuvieron un buen rato haciendo su show, y nos mostró una faceta más realista del octogenario y famoso Hugh Heffner.
El único que no se enteró de que los realities domésticos se murieron a la mitad de la década fue Lorenzo Lamas. Si usted no sabe quien es Lorenzo Lamas usted no veía la tele de los ochenta. Actor de telenovela y de películas malerrimas, el doblaje mexicano de los Simpsons solía burlarse de él, aunque en realidad (en este clip) lo confundían con Richard Simmons por alguna extraña razón.




En breve el señor Lamas representa lo más "Tacky" de Hollywood, el patán por antonomasia, macho de inteligencia neutral, que maneja motocicleta dentro y fuera de escena, su personaje es ser sí mismo. Por supuesto que Lamas ha sido nominado a los Raspberry Awards (los anti-oscares) como peor actor por la película Body Rock. Quizá su mayor logró fue interpretar a Reno Raines en la serie Renegado, un clásico de las noches del canal 4. El señor se ha casado y divorciado en cuatro ocasiones, dejando senda prole, de la cual solo un hijo, una hija y una ex-esposa aparecen en su nuevo reality. ¿Qué gusto, creatividad o imaginación puede tener el señor Lamas? No el suficiente para predecir que es un segundón a la hora de aparecer en un Reality, vi dos episodios en E! y con eso me bastó. En el show ni siquiera convivió con los hijos, al parecer los verdaderos protagonistas de la historia. Los meninos, son la clásica basura de hollywood, salen a parrandear y no parecen estar interesados en estudiar o trabajar. Ni siquiera perecen tener gusto en sus amistades o lugares que frecuentan. Son como el resto de los hijos de los famosos de los otros realities, solo que peor. Usted puede pensar entonces que este show es tremendo material para humor involuntario: se equivoca. Está tan asimilada la noción de familias de Hollywood egocéntricas y maniacas, que esto solo es un intento más de revivir viejas carreras y viejos formatos. La producción del programa quiere sugerirnos esto pero fracasa rotundamente. Su patetismo es evidente, y aunque ustedes no lo crean sí me sirvió para algo; para confirmar que los realities familiares están efectivamente terminados.